Tomas 的个人资料--==Palabras mas, palabr...照片日志列表更多 ![]() | 帮助 |
|
12月30日 AgonizanteVolver a morir es una de las cosas mas entretenidas que tiene la vida. Casi más que volver a nacer. Cuando sientes que tu mundo se derrumba, que todo lo que dabas por hecho no es así, cuando ves volar por los aires las más bonitas ilusiones, es mejor reir. Es mejor descojonarse de lo estúpido que podemos llegar a ser, de las mentiras que nos creemos y joder, encontrar el lado irónico que tiene toda destrucción. Hasta la nuestra.
Es entretenido por que sabes que te van a seguir llegando golpes. Que cuando piensas que nada ya puede ser peor estas tremendamente equivocado. Siempre llegan acontecimientos que te seguirán destruyendo, hasta que estés del todo muerto. Y el proceso de verte morir (creo que queda claro que no físicamente) se convierte en una peli en la que tu eres el malo, el bueno y el desgraciado feo. Y además el espectador. Pero no sueles ser el guionista. Nadie planea un final infeliz en su propia vida.
Suele pasar que la agonía es más larga de lo que en un principio nos diagnosticamos. Que sufrimos siempre más de lo que habíamos previsto. Escuece haber sido tan necio cómo para creernos nuestras expectativas. Es amargo sentir que te estas tragando tu propio fracaso. Y se hace tan largo...
Pero morir y seguir vivo es uno de los fenómenos crípticos que tiene la existencia. Por que lo bueno de morir y seguir vivo es que sabemos que tarde o pronto nos creeremos otras mentiras, otras ilusiones, otras falsas expectativas. Y tenemos la esperanza de que quizá mientras que nos dure el siguiente engaño podemos ser felices. Cuando te sientes muerto, sólo te queda renacer. Lo que pasa es que a veces eso es mucho más duro que verte morir.
Yo tengo muy claro que la próxima vez que muera, me voy a reir mucho más. Aunque todos sepamos que es reir por no llorar.
ADIOS 2006 12月4日 Dia especial- Hoy es un día especial. Se lo dijo a sí mismo. Cuando levantó la cabeza, al salir del portal, vio una extraña ave tropical, volando con las palomas. La curiosidad por aquel extraño pajarraco suspendió su optimismo. Miró su reloj, de nuevo se hacía tarde. Debía concentrarse, necesitaba tener la cabeza totalmente en su sitio en este día. Pero...¿que demonios sería aquel extraño pajarraco? ¿que hacía en su barrio, con las palomas del lugar? ¿por que volaba entre aquellas gentes precisamente hoy?
Sembrada la duda en su cabeza, comenzó a caminar. Encendió un cigarro mientras repasaba su rutina vital. Reunión a las 12, comida con los jefes en la oficina central. Junta a las 17, presentación del proyecto a las 17:30, ascenso a las 18. Ascenso a las 18!! Taxi!!
De camino al aeropuerto, le dominó la memoria. De pronto, le entró la añoranza del que se va por fin y por siempre de casa. Creyó volver a ver panaderías en locales que ahora eran supermercados chinos. Recordó el graffiti que adornaba aquel muro, ahora convertido en bloque de pisos. Y el taxista habló.
- ¡Ostia! ¡un ave fénix! - y frenó bruscamente. Un astra se empotró detrás. No llevaba cinturón, así que se golpeó con la cabeza en el salpicadero. El taxista se puso echó una furia y bajó del coche. Un macarra se bajó del otro y nuestro tipo tenía un fuerte golpe en el pómulo. También bajó del coche.
Observó la discusión entre el taxista y el muchacho mientras que comprobaba los daños. No sangraba, pero tenía un fuerte dolor. El pajarraco aquel le estaba mirando, quieto, en mitad de aquel cruce. Era hora punta, pero no pasaban muchos coches por allí. De pronto alzó el vuelo, sin dejar de mirarle. Hasta que se giró y tomó dirección norte.
El avión salía a las 10. Eran las 8:20. Aquel día estaba destinado a ser un punto de inflexión en su vida. Cambiaba de ciudad, de trabajo, de sueldo, de casa, de coche, de rutina. Y apareció aquel estúpido pájaro.
Fue tras él. El taxista tardó aún algunos minutos en advertir que su cliente se había dado a la fuga. Por que nuestro hombre comenzó a andar. Decidido, con la mirada clavada en aquel estúpido pajarraco y una mala ostia creciente. Dispuesto a atraparlo y arrancarle todas y cada una de sus putas plumas. Degollarlo con sus propias manos. Tal era su rabia.
El pájaro volaba, pero no dejaba que le perdieran el rastro. Salió de las calles asfaltadas y se dirigió a los campos. Ya eran las 9, pero nuestro tipo seguía incansable, estúpidamente cegado en su afán de seguir hasta capturar y masacrar a aquel pajarraco. Se sorprendía a sí mismo al estar cometiendo tal gilipollez. Aquella era la oportunidad de su vida. Entonces paró. Miró el reloj. Pensó por un segundo que aún estaba a tiempo de rectificar, de llamar a un taxi. Entonces el pájaro fue hacia él otra vez. Descendió muy rápido, directo hacia nuestro hombre. Se cruzaron las miradas de ambos seres, desafiantes ambos. El hombre lanzó un puñetazo, pero con una agilidad felina, el pájaro lo esquivo. Pasó volando por alrededor de su cintura y se volvió a elevar.
Y por fin lo entendió. Siguió al pájaro, tranquilo y convencido de que estaba allí única y exclusivamente para condenarle a seguir en esta ciudad. El pájaro se adentro hasta un páramo, que comenzó a resultarle familiar. Se posó en uno de los solitarios arboles. No podía creerlo. Aquel solitario arbol era...
Sacó su PDA. Miró la fecha del día. La sabía perfectamente, pero no había recordado un detalle. Recordó cuando de casi niños se prometieron volver aquí todos los años. De volver a quererse como se habían querido aquel día. Los primeros años lo cumplieron. Después, ya sin ser pareja, fueron volviendo de tanto en tanto. Hacía demasiados años que no sabía nada de ella. Y un águila asomó en la lejanía....El pájaro en ningún momento se mostró agresivo. Con pose noble, se sabía mensajero de alguien. Miró entonces la corteza del árbol y leyó allí su nombre. Estaba dentro de un corazón, junto al nombre de ella. Y la fecha de un día con la misma fecha que el de hoy.
Vio una triste figura caminar hacia el árbol. Era ella, pero carcomida por la heroína. Iba allí a cerrar su agujero, en aquel lugar. Él no podía creerlo. Perdonó a aquel pajarraco. Ahora sabía por que tenía que quedarse aquí. Tenía que rescatarla.
Ella se mostró igual de sorprendida, pero le aguantó la mirada intentando aparentar indiferencia. Dispuso lo necesario, el calcetín, la jeringa, el mechero. Él estaba blanco, por fuera y por dentro. Ella cogió la jeringa y se sorprendió al romperla. ¿Lo había hecho conscientemente? Reaccionó y comenzó a destrozarla con furia. Lloró, se arrancó el calcetín, mando a la mierda la cuchara, y tiró bien lejos la heroína. Siguió llorando mientras golpeaba al árbol..
El, entonces, reaccionó. Se acercó a ella. La abrazó. En su hombro sintió las lagrimas, en las costillas su rabia. El también lloró. Se calmaron. Se miraron, ella se tranquilizó.
El habló. - Hoy es un día especial |
|
|