Tomas 的个人资料--==Palabras mas, palabr...照片日志列表更多 ![]() | 帮助 |
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4月21日 Aquel viaje de ida*******BIIP! BIIP (¿¿Como coño se escribe la onomatopeya del pito de los aeropuertos?? BIIP! ??) El space de tomas informa: Para seguir con la epoca cursi y pastelosa que es la primavera, les seguimos ofreciendo pasteles, aqui dejo otra pastelosidad pastelosa antes de autodestruirla. BIIP! BIIEP! (Yo creo que solo se puede imitar con la entonación)******
Y es que nunca tanto fue tan poco. Dábamos aquella época por destruida, Creamos un antesdeayer que nunca existió, Un futuro de los que prevén los druidas.
Hasta que el destino nos destinó. Un jueves, saltamos de la imaginación, Y en un giro de la aguja del reloj, La vida nos juntó.
Y allí estábamos, uno frente a otro. Cómplices de la misma situación, Temerosos de lo mismo, los dos. Nuestras manos se juntaron. Y todo cambió.
Dejamos que nuestras miradas nos hablaran. No podíamos evitar que después de un ángel pasara otro, Y en silencio, uno de esos angelitos que pasó, De tus labios se enamoró...
Y yo, que quise ir a cazarlo, Me vi dando besos a las puertas del pecado, Y con caricias de amor, quise sacarlo... Pero no, allí se quedó...
Hasta que un te quiero se le escapó . No se cómo lo hizo, ni que herramientas utilizó, Pero aquel angelito, diablo de dulce voz, con mi corazón desapareció.
Y dejamos los besos para más adelante. Entre risas, caricias y confesiones, Fuimos regando nuestros planes. Así florecieron todas las ilusiones.
Y es que nunca tanto fue tan poco. Me esperaba un camino de vuelta, Tus besos eternos en la estación desierta, Mi alma matándose en una reyerta.
Me esperaban las dudas en mi asiento. Una factura de reproches al portador, Una lista de cosas que no me consiento, Y mi carné de militante perdedor.
Nunca tanto me supo a tan poco. Ahora, vuelvo a caminar por las sendas de la vida, Sin corazón, con mi trote de tipo loco, Y el recuerdo de aquel viaje de ida.4月16日 El día en el que perdí la cabezaNos sentaron bien aquellas cervezas. Bebimos como si la fueran a prohibir, y entre pintas y cañas, risas y aplausos, nos fuimos descubriendo. De pronto, todas las energías que existen en el mundo habían conspirado para que existieran un millón de casualidades que nos hacían reír. Nuestra noche parecía el guión de una película surrealista. Aparecían situaciones inverosímiles delante de la barra de un bar. Cualquier máquina de tabaco nos quería vacilar. Y no venía ningún autobús. Pero la banda sonora era tu risa, y eso lo hacía todo mucho más dulce.
En una de esas, nos sentamos en un banco. Para descansar, me pediste que te hiciera una poesía con una hoja del librillo de papel. Y yo, que previsor siempre fui, llevaba uno encima de la oreja.
- Me lo hice mientras ibas a mear.
Empezamos a reír. Los dobles sentidos se multiplicaban, y en todo el parque resonaban mis carcajadas. De repente, te pusiste muy seria, me tiraste lo que llevaba en la mano al suelo, y me lanzaste una mirada de susto. Debiste ver algo que yo no ví, porque yo no entendía ná de ná. Mi cara era un signo de interrogación, y ya te iba a recriminar esa broma sin gracia, cuando me pusiste los dedos en los labios. Mirabas a la oscuridad. Dijiste, hablando entre dientes, “disimula” y antes de que pudiera preguntarte, empezaste a besarme. Yo seguía sin entender nada de nada, pero esta vez no me apetecía quejarme.
Yo que ya estaba encantando con lo de disimular, y se ve que debimos disimular mal, por que una voz seria nos sacó del disimular. Dos monos vestidos de azul, sujetaban un canuto mientras nos pedían el carné de identidad. Y ya iba preparándome para pagar el multón, cuando me di cuenta que había perdido lo importante. Se había quedado en el capó de aquel coche, mientras tu ibas a mear...
Los descuidos son decisiones que la vida toma por ti. A veces los descuidos son trágicos. Pero algunos son mágicos. Volvimos al capó de aquel coche, y allí nos estaba esperando. “Algún día vas a perder la cabeza” “En eso coincides con mi madre”.
Desde mi posición de hombre más afortunado del mundo, se me olvidó decirte que yo no disimulaba. Que eran sinceros los besos que te daba cuando lo de los maderos. Ya ves, quizá fuera un descuido. Y con estos descuidos un día fui y perdí la cabeza. Y dejé de estar preocupado. Sé que cuando la encuentre estará en el mismo sitio en el que la dejé, y quizá también esté en el mismo estado. Y sé que está mejor contigo que a mi lado. No la he perdido, la he ganado.
Tomás 4月4日 El banco nuestro de cada díaRimábamos las letras con los litros, encendíamos cigarros al revés, jugábamos a colocarnos. Nos reíamos contando la última hazaña que nos hubiera pasado, en el súper o en el bar de al lado. Y pasábamos las tardes en un banco, sin ganas de levantarnos. Sin mas compañía que los pájaros, nos metíamos en otro mundo sin movernos de nuestro barrio.
Se nos trababa la lengua mientras explicábamos como había sido el último gol de Ronaldo, la primera carrera que ganó Rossi o una escena de la película de transpotting. Y nos cebábamos a picadón en la panadería de al lado. Fuimos a nacer cerca de nosotros mismos, pero moriríamos todos juntos.
Planeábamos los sábados pero cada semana era un plan improvisado. Todos los domingos nos encontrábamos en los bancos y preguntábamos ; “¿Qué, ha visto tu vieja el potao?” Era nuestro refugio a los marrones. Nuestro pequeño rincón de vicio. Allí estábamos al pelo con un petardo y un mechero. Siempre llevabamos encima un libro. De papel.
Y qué cabrones que éramos. Nos reíamos de los altos igual que de los bajos. Y siempre éramos veintitantos. De la nada surgían botellones, en el información o en nuestro mismo patio. Y las tardes pasaban tan rápido que pronto tuvimos que dejar de contarlas. Vivíamos las historias, protagonizábamos nuestros teatros. Cada tarde conocíamos gente nueva sin levantarnos de nuestro banco.
Y tantas tardes fuimos pasando que nos acabamos pasando. Y la vida nos fue liando y dejamos de ir a sentarnos, ahora solo vamos a fumarnos ese canuto de noche de verano. Pero nada nos han enseñado los años que no nos enseñaran aquellas tardes en los bancos. Por eso, de vez en cuando, la seguimos liando. Nos transformamos en aquellos peter pans de 15 años. Juntándonos para cometer nuestros mismos errores, para volver a reír como solíamos. Y todos de todos sabemos. Nos vemos, nos hablamos, nos queremos.
Somos amigos.
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