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    November 17

    Luna sola

     
    Sola la luna en el cielo,
    se aburre de ver lejanos
    tantas risas como llantos,
    que corren como ríos entre
    esos pequeños puntitos
    que ella no sabe
    personas.
     
    Se aburre de ser eterna
    y constante,
    siempre arriba de todas
    esas chanzas, lamentos,
    sonrisas, voces, cantos,
    siempre distante y ajena
    a este agridulce vivir
    que ella no sabe
    humano.
     
    "La luna, ¡que ría!",
    grita alguien en la tierra.
    Ella no escucha, sorda,
    como su soledad nos conmueve
    y alimenta.
    September 05

    Never give up


    Éxodo.
     
    Es un viaje sin duración establecida (aunque casi siempre largo). Lleva asociada la desesperación, la enormidad. Semánticamente, gracias al pueblo judío, ha quedado ligado a los desiertos.

    Tierra prometida.
     
    Orilla en la que irá a morir aquel que busque en el camino algo más que el camino.

    Moisés.
     
    Guía barbudo que es, cuánto menos, igual de confuso que el caminante. Reparte leyes como el que reparte pan, dice que habla con zarzas en llamas y abre aguas de mares, siempre que sean rojos. Sin embargo, es más débil que el desierto, metáfora tal vez de su miedo a ser un animal en soledad. Solo eso justifica que inventara aquel Dios.

    Escollo.
     
    Obstáculo en el camino que requiere de un rodeo y carece de una explicación. Hay quién dice que nos hacen mejores; lo que es seguro es que nos hace más esforzados.

    Ley
     
    Proposición que pretende limitar lo que antes no tenía limites, y que al no conseguirlo, castiga a quién sobrepasa (esos limites que inventa).

    Verdad
     
    Afirmación que se (supone) corresponde con la realidad. Es curioso que no haya verdad más cierta que aquella que dice que no hay verdad del todo cierta.

    Dios
     
    Ser que no es aunque sea. O que es aunque no sea. No le ha inventado nadie, pero muchos dicen haberlo descubierto. Pocos coinciden en su descripción.
     
    Burocracia.
     
    Complicación derivada de la ley. Personas que no actúan como personas, sino como engranajes, súbditos de formularios y procedimientos ajenos a los legos que confían más en la mirada y en la palabra que en lo que diga un papel. Enemigos de Kafka y (se dicen) amos de la racionalidad técnico-jurídica.

    Afortunado
     
    Aquel que no tiene que pasar por un éxodo, ni lidiar con una complicada burocracia. Aquel al que nada le importa que Dios sea o no sea, que hace tiempo mató a su Moisés, y que merienda escollos como si fueran bollycaos.  Vive en la tierra prometida por que la tierra prometida es con él. Y aunque conoce y respeta las leyes de los demás, sabe que no hay ninguna ley que limite más allá de su dignidad. Juega con la verdad como el que mira a las estrellas caer una noche de verano; pidiendo deseos.

    Caminante
     
    Aunque envidia al afortunado, bien sabe que no se debe dejar dominar por ello. Avanza peleando con la burocracia, tropezando con la ley, discutiendo con su Moises, dudando de su Dios y de sus dioses, regodeándose en cada escollo, no ya en busca de la tierra prometida, sino del éxodo por el éxodo. Pero tiene su verdad. A él nunca le va a alcanzar, él nunca se va a rendir. Siempre caminará.
     
     
     
     
     
     
     
     
    June 25

    tiempo por venir

    Tiempo que llueves con las estaciones,
    Creces con las flores y navegas montado en el sol.
     
    Tiempo de tres dimensiones,
    Pasado lejano, presente fugaz,
    Futuro fuera de control.
     
    Tiempo que matas como mata la vida,
    Avanzando incansable por torcidas sendas
    Dibujadas por un Dios suicida.
     
    Tiempo que persigues tu propio fin,
    Embarcado y atado a este planeta,
    Cruzando el universo como un delfín.
     
    Tiempo, tiempecito, que te empeñas
    En mi ritmo poder seguir,
    ¿Qué sientes, que hueles, que sueñas?
    ¿Qué escondes en mi porvenir?
    March 03

    Hoy ya no

    Hoy también pienso en ti.
    En los besos que no me llegan,
    y ya nunca me llegaran,
    Hoy pienso en lo que prometí.
     
    Hoy no quiero escuchar a nadie,
    no quiero oír los lamentos
    que corroen buenos momentos.
     
    Hoy no abriré la ventana.
     
    Pero tu vienes, y me llamas.
    te escondes detrás de una foto
    Y no me quieres contestar...
    Sé que ya no me amas.
     
    Hoy se me olvidara reír.
    Las nubes nublarán mi cara
    Y me ocultarán el porvenir.
     
    Hoy te escribiré estos versos,
    versos que son el fin,
    la crónica rosa de sucesos
    Desde que un día te perdí.
     
    Hoy no haré reproches,
    ni siquiera pensaré
    que tu tiempo fue derroche,
    Ni que mejor estaré.
     
    Hoy no curare mi herida,
    aunque deje de sangrar.
    Acompañara siempre mi vida,
    testigo de la verdad.
     
    Hoy no tentaré al destino,
    ni apostaré por tu amor,
    he aprendido a hilar fino
    Y a escapar del error.
     
    Hoy sé que te he perdido,
    que fue más fuerte el dolor,
    Hoy aprendí que he sido
    Para ti simplemente una lección.
     
    A mi alrededor he tejido,
    una dolida coraza de cartón.
    Hoy, o mañana, serás de otro,
    Como antes tuviste mi amor.
    February 15

    Pense en ti, senti por ti

    Cómplice de mi propio ego,
    Me atreví a no serme sincero.
    Quise ver en tu agua fuego.
    Fuego en brasas de cenicero.
     
    Sentí no haber sido
    De los dos el primero
    Que en el otro fijaba la vista,
    Observando con esmero,
    Como observa el artista
    A su musa preferida,
    O como miran los tigres
    A las presas heridas.
     
    Colecciono errores de cálculo.
    Pero también miles de sonrisas.
    Y no me cuelga un tentáculo
    Si mi mano intenta taparte la brisa.
     
    No quiero que pienses que siento,
    Quiero que sientas que pensé.
    Que construí un nosotros perfecto
    Sin embarcarme en lsd.
     
    Las estrellas que estaban puestas
    En el cielo que nos vio nacer,
    Habían cruzado sus apuestas,
    Nos conoceríamos al crecer.
     
    No ha llegado el momento,
    Quiero empezar a creer,
    De confesarte el testamento
    De un amor de amanecer.
     
    Es hora de que el tormento,
    Se haga en mi otra vez,
    Que llegue con el viento
    La oscuridad a mi ser.
    Y que tu rías tranquila,
    En una vida serena.
    Corazón en vena...
    Yo seré el dios Tequila.
    Irán pasando los días.
    Las horas extra y los balas perdidas
    Compartiremos melancolías.
    Y algunas que otras sonrisas prohibidas
    December 07

    Vamos a la sombra

    Vamos a la sombra.
    Al sol hace mucho frío.
    Escuece esa luminosidad,
    que evidencia nuestra soledad
    en este compartido vacío.
     
    Vamos a la sombra.
    El rocío se ha llevado la humedad,
    Y nos ha dejado escondida
    Una oportunidad perdida,
    Justo detrás de una verdad.
     
    No te de miedo lo oscuro.
    Vamos a la sombra,
    Es más terrible lo que silencia
    Este arroyo desbordado de paciencia,
    Que fluye hacia el futuro.
     
    Me da a mi, que lo llevo dentro, pánico.
    Ya lo dejaron escritos los maestros,
    “Mas sabe el diablo por viejo que por satánico”.
    Y los niños ya no son de los nuestros.
     
    Vamos a la sombra,
    Que está por pasar el momento,
    No sea que nos coja desprevenidos,
    Separados, sin estar juntos ni unidos,
    Y decida darnos un escarmiento.
     
     
    August 20

    Hasta nunca

    Desde el último beso que te di, pasaron muchas cosas. Los meses me dijeron que esto podía suceder. Conociendo la senda de mi fortuna no era descabellado algo así. Lo que no quita que aún rabie por dentro al pensar lo cerca que te tuve y lo lejana que te siento ahora.
     
    Era la primera vez en mucho tiempo que coincidíamos debajo de las mismas estrellas. Quizá estuvimos a metros de distancia. Quién puede saberlo. Embarcados en una muchedumbre bailante, navegamos en un océano de música, luces y drogas. Buscándonos, con la esperanza de que nunca nos habían fallado las casualidades. Siempre tiene que haber una primera vez. Un gangster se quedó con aquella coincidencia que iba a dibujar una sonrisa de oreja a oreja en tu cara.
     
    Que teníamos la guerra perdida lo sabíamos los dos. Sí, pero yo quise engañarme y creo recordar que tú también. Por que quizá los dos creímos que podríamos ganarla. O quizá por que pensamos que quién nada tiene, nada tiene que perder. Lo que no imaginábamos es que está última batalla iba a ser tan lamentable. Por que sí, está fue la última.

    Que la guerra se acabaría era algo obvio. Demasiados kilómetros y demasiadas semanas. Tal vez no nos robaron el punto final aquella noche. Tal vez ese fuera el fin que se merecía esta historia. No nos dieron ni la oportunidad de tener una despedida triste. Quizá sea mejor así. Mejor hasta nunca que hasta luego.
     
    August 17

    Mira a tu alrededor

    Mira a tu alrededor y cree,
    Que la mierda que te rodea
    No es lo que es.
     
    Mira a tu alrededor y crea,
    Déjate convencer.
    La realidad es otra cosa,
    Otro engaño más que creer.
     
    Mira a tu alrededor y estámpate.
    Decora el decorado con tu risa,
    Sumérgete y empápate,
    Se tú la brisa.
     
    Mira y déjate ver.
    Que todos los que crucen tus pupilas
    Encuentren una ventana hacia tu ser.
     
    Mira y crea, crearás, créeme.
    Si el motor es la ilusión,
    Ilusiónate, ilusiónale.
    Échale imaginación si no te queda lsd.
     
    July 29

    Ciclismo, ese sufrido deporte

    Las bicicletas nos gustan a todos, y quién diga lo contrario,  siempre tuvo miedo a montar. Ha sido durante décadas el juguete que todo niño quiso tener. Generaciones de críos crecimos disfrutando de ir dando pedales por la vida.  Descubriendo una sensación parecida a la que siente el caballero o el motorista. Eso sí, con el romántico handicap de ser uno mismo el motor.
     
    De ese juego de niños (y transporte de clase baja en algunas épocas), surgió un precioso deporte. Motores humanos con mallots y culottes midiendo sus prestaciones en las carreteras que cruzan nuestros países. Jugando a ver quien llega primero por ciudades y pueblos que salen a la calle a ver pasar esa serpiente de piñones y platos. O suben a las montañas para ver el sufrimiento en directo. Desde que el ciclismo es ciclismo, tenemos montañas y puertos de leyenda. Puertos que usted puede atravesar con su coche se convierten en míticos escenarios de competición. Desde que se televisa, además, le hemos puesto paisajes a esos circuitos épicos como el tourmalet o alpe d´huez. 
     
    El ciclismo es un deporte que se sufre. La clave está en exprimirse al máximo, en extraer todo el potencial que nuestro cuerpo alberga para trasmitirlo por cadena a la bicicleta. Es esa agónica lucha entre la fatiga y la ambición de ganar lo que hace de las vueltas un espéctaculo de sensaciones. Raros son los tipos que disfrutan luchando contra sí mismos. Esas personas hacen ese sacrificio en busca de la épica del triunfo, de la legendaria vivencia de poder narrar la hazaña que supone ganar, por ejemplo, una etapa.
     
    El ciclismo, además de sufrirse, es sufrido. Es un deporte que recibe muchos golpes, sobretodo de un tiempo a esta parte. No nos engañemos, ha perdido mucho de su crédito con la sociedad, y se ha desvirtuado su nobleza. El doping ha sido una realidad tan latente que se convirtió en patente. La mierda debajo de la cama no se puede ocultar eternamente.
     
    De tan bajo que ha caído, es difícil que se desplome más. Parece que otros deportes le están dejando descolgado en el tour de las audiencias. Este bendito deporte atraviesa una pájara relacionada con el abuso de sustancias estupefacientes. Ahora debe recuperar su esencia, hacer la goma. Sobrevivir en estos chiringuitos comerciales que son los deportes modernos.

    Y para eso que mejor arma que volver a ser lo que el ciclismo fué, un espectáculo ideal para crear leyendas. Una fuente de historias de personas que lucharon hasta la extenuación contra sus propios límites. Un manantial de épicas dignas de contar a los que no lo vieron.
     
     
    May 22

    El miedo

     
    Desde que tengo conciencia de mi, siempre supe vencer todos mis miedos. No tardé mucho en descubrir que el coco no era más que un bofetón de mamá, si acaso. Comprobé que los monstruos (que según creencia extendida entre los niños, viven bajo de la cama) eran "solo" pelusas deformes, sin mayor vacilación, cuando debía tener 4 años. Hoy sé que nadie, a la mañana siguiente, creyó mi hazaña en el parvulario. En el fondo, de niños, nos gusta creer en los miedos.
     
    No es que yo fuera un niño sin miedos, tenerlos los tenía. Temía mucho los fantasmas y espiritus que decían que vivían en una vieja casa de campo. Tanto me habían relatado acerca de personas enloquecidas y crimenes sangrientos, que tuve que montarme una expedición. Fuí, dispuesto a ser horrorizado por seres ultraterrenos y malvados, por sentir escalofrios etéreos navegando en mi piel. Con temblor de voz y de manos, me despedí en el umbral de la casa de mis acompañantes. Nadie se quiso enfrentar a su miedo antes que yo. Ni aun después.
     
    Fueron pasando los años, y los miedos vencidos fueron abriendo camino a otros miedos. Temí, por ejemplo, ser rechazado por mis iguales.
    Vencí ese miedo pensando que quizá  pudiera ser yo quién les rechazara a ellos. Le tuve miedo a las drogas, le tuve miedo a la velocidad.
    Me metieron miedo los poetas que hacen del amor algo trágico. Tuve miedo de perder las cosas que creo poseer hasta que supe que ese miedo era lo que hacía que me poseyeran a mí.
     
    Fui venciendo, en una pacífica lucha interior, miedo tras miedo. Tantos y tan variados superé, que empecé a cojerle el gusto a eso de temer. Y sobretodo a la certidumbre de mi victoria sobre el miedo. Llegué a dedicar mi curiosidad en investigar cosas que me atemorizaran, para luego reirme absurdamente de mi temor.
     
    Me llegué a creer una especie de paladín anti-cobardías. Triunfador siempre ante los temores.
     
    Y en eso que me encontré un miedo que no sé superar, de absurdo, de tonto, de vanal. Me pongo delante de un folio en blanco y me da miedo no tener nada que contar. No se cómo enfrentarlo, no se que he de hacer para detener esta angustia existencial. He aprendido de este miedo, que los miedos, si no se superan, no te dejan nunca de torturar. Ya muy tarde, aturdido por este temor infernal, he descubierto que es éste miedo, y no ninguno de los demás, el que hasta mi muerte me va a acompañar. Asustado por el vacío que yo mismo puedo rellenar.
     
    Me da miedo sentarme delante de un folio y no saber que contar.
     
     
    Tomas
     
     
     
     
     
    March 27

    El presente es lo único que es real.

     
    No me gusta de donde vengo.
    No me gusta hacia donde voy.
     
    ¿Por qué entonces tengo ésta nostalgia de volver y ésta prisa por llegar?
    ¿De qué esa impaciencia por hacer camino?
    ¿De qué ese vértigo en avanzar?
     
    ¿Me gusta angustiarme por lo que dejo atrás?
    No me gusta preocuparme por lo que voy a enfrentar.
     
    Más que vivir, a veces la vida es imaginar y recordar.
    Que tristeza, ¿verdad? El presente es lo único que es real.
     
    No recuerdo de donde vengo,
    No tengo claro donde quiero llegar.
    ¿Será la nada ese mismo lugar?
    ¿Es nuestro camino nuestro destino,
    nuestro principio y nuestro final?
     
    Quizá la vida solo tiene un sentido,
    ¿para qué molestarnos en buscar más?
     
    February 24

    El mundo y sus cosas

     
    Hoy es un día de esos que parecen un año. El mundo se siente agitado, pasan cosas, muchas cosas. Pasan tantas cosas que nos podemos permitir el lujo de elegir lo que queremos ignorar. Incluso podemos permitirnos el lujo de ignorar absolutamente todo en pos de encontrar nuestra felicidad. O al menos en pos de ahorrarnos emociones negativas y miedos bien fundados. Pero las cosas seguirán pasando igual.
     
    Quizá sea una buena opción esa de no preocuparse por la realidad. Parece el camino más corto para llegar a la felicidad en estos nuestros tiempos. (Aunque quizá lo fue siempre y no sea cosa de ahora). A todos nos fascinan las burbujas. Es tan respetable como cualquier otra manera de afrontar el problema. Por que el problema, lo creamos o no, es nuestro. Sí, tuyo también. Estes dentro de tu burbuja o fuera, estas en el mismo planeta que las cosas que pasan.
     
    Otra respetable opción es centrar nuestra atención en aquello que nos transmita emociones positivas y nos proporcione ilusiones. Sí, el mundo se paraliza por la ceremonia de los oscars y el país se agita por el Atleti - Madrid. Esto también es parte de la realidad. De las cosas que pasan.
    Y quizá tampoco sea mala opción está de preocuparse selectivamente por el mundo. "Plantearse los menos problemas posibles es la única manera de resolverlos".
     
    Hay otra opción más de afrontar el mundo y sus cosillas. Existen seres que ven los telediarios. Sí, ya no son sólo rumores. El efecto urdaci no acabó con la credibilidad del tirititero. Son gente que digiere su ración de mundo a la vez que ingiere alimentos. En formato noticia-espectáculo y acompañado de unos aperitivos, lo mismo puedes saber del calamar gigante aparecido en Nueva Zelanda o de la nueva vida del gato que salvaron los bomberos de Nueva Orleans cuando lo de aquel lejano huracán katrina (¿lejano? 2005). A veces es mejor la enfermedad que los malos remedios.  Esta opción de preocuparse por el mundo supone a la preocupación por el mundo lo mismo que la gimnasia pasiva al ejercicio físico.
     
    La enfermedad es que se juntan ya muchos días que parecen años. El mundo se está jugando desencantarnos, y nosotros ya estamos negociando con nuestros descendientes la agonía de la especie. Que si cambio climático, que si para pá páa. Que si violencia en las calles y en las gradas, que si drogas, que si botellón. Que si 11-M si o no, que si ETA y estatut para pá páa. Que si paro, que si corrupción, que si tonadilleras lesbianas... Pero hombre, dejarnos en paz ya! Con todas las cosas que están pasando, ¿de verdad no hay nada mas interesante qué contar?
    January 21

    El mago meteo

    La niebla se había apoderado de las calles. Lenta y solemne, una nube decidió descender del cielo a la ciudad. Lo había avisado el mago meteo. Pero nadie le hacía caso, por que además de mago, era muy feo.
     
    Los jóvenes más valientes de la ciudad salieron de sus casas a gritar. Gritaban y gritaban, incluso aún gritaban más. Pero la nube no se quería ir. Los niños, observadores y curiosos, preguntaban a sus mayores porqué sentían esa inquietud.
     
    Los obispos de aquella ciudad, orondos como el grueso de las altas esferas clericales, recordaban a quienes le quisieran escuchar que el fin del mundo estaba por llegar. Qué sólo quedaba rezar, pues el cielo había decidido desplomarse sobre sus cabezas. Instaba al arrepentimiento y a la asunción de sus dogmas intelectuales. Muchos, que jamás habían pisado el templo, se acercaron a rezar.
     
    Las autoridades del lugar no sabían cómo actuar. No escuchar al mago meteo era parte de su programa electoral. Llamaron a las universidades. Nadie estaba allí. Los jóvenes gritaban en la calle para intentar espantar a la nube. Cantaban, bebían, y reían para no dejarse asustar.
     
    Así transcurrió la noche. Rodeados de una extraña penumbra blanca, la ciudad volvió a la vida. Hubo quién se acerco al templo a rezar. Hubo quién grito desde su balcón. Hubo quien se escondió y se puso a llorar. Hubo quién comenzó a andar, con la esperanza de escapar.
     
    Todos sintieron el miedo y aquella extraña humedad. Fue una noche larga. La noche en la que más viva estuvo esta ciudad. Acaso fuera por la intranquilidad de no saber que pasaba y sobretodo, por la incertidumbre de no saber que iba a pasar.
     
    El sol trajo la claridad, y poco a poco la niebla se empezó a retirar. Miles de expresiones de júbilo abarrotaron la ciudad. Los periódicos de los obispos contaron que el cielo se había apiadado gracias al rezo de los fieles. Los jóvenes dijeron que habían sido sus gritos los que habían espantado aquella penumbra blanca. Las autoridades se felicitaban por haber conseguido otra vez la claridad.
     
    Y al mago meteo nadie lo quiso escuchar. El sabía que la niebla se iba a marchar. Pero disfrutó muchísimo viendo de los nervios a la ciudad. Se reía en su casa viendo aquellas escenas de barbaridad. Era su venganza, nadie le había querido escuchar. Porque era muy feo y porque, además, olía bastante mal. “Que se jodan” – Se dijo sin más. –“ ya verás tu lo que me río cuando llegué el huracán”
    January 18

    La historia se repite...

    "Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha."
     
                                      La cita es de Unamuno, en el día de la raza* (12 de Octubre del 1936). El acto tuvo lugar en el paraninfo de la universidad de Salamanca, rodeado de los fascistas que ganaron la guerra civil española. Fue la replica al "Muera la inteligencia", que Millán Astray, fascista mutilado, cual Cervantes pero a lo paleto legionario, había gritado para interrumpir un discurso en el que Unamuno les decía unas cuantas verdades a los fascistoides en su jeta. Desde aquel día y hasta el de su muerte, Unamuno permaneció enclaustrado en una especie de arresto domiciliario.
     
    Que triste que los americanos no lo supieran antes de lo de iraq.
     
     
    *Este fue el primer acto de propaganda de los rebeldes golpistas, y dejaba clara su orientación ideológica.
    December 30

    Agonizante

    Volver a morir es una de las cosas mas entretenidas que tiene la vida. Casi más que volver a nacer. Cuando sientes que tu mundo se derrumba, que todo lo que dabas por hecho no es así, cuando ves volar por los aires las más bonitas ilusiones, es mejor reir. Es mejor descojonarse de lo estúpido que podemos llegar a ser, de las mentiras que nos creemos y joder, encontrar el lado irónico que tiene toda destrucción. Hasta la nuestra.
     
    Es entretenido por que sabes que te van a seguir llegando golpes. Que cuando piensas que nada ya puede ser peor estas tremendamente equivocado. Siempre llegan acontecimientos que te seguirán destruyendo, hasta que estés del todo muerto. Y el proceso de verte morir (creo que queda claro que no físicamente) se convierte en una peli en la que tu eres el malo, el bueno y el desgraciado feo. Y además el espectador. Pero no sueles ser el guionista. Nadie planea un final infeliz en su propia vida.
     
    Suele pasar que la agonía es más larga de lo que en un principio nos diagnosticamos. Que sufrimos siempre más de lo que habíamos previsto.  Escuece haber sido tan necio cómo para creernos nuestras expectativas. Es amargo sentir que te estas tragando tu propio fracaso. Y se hace tan largo...
     
    Pero morir y seguir vivo es uno de los fenómenos crípticos que tiene la existencia. Por que lo bueno de morir y seguir vivo es que sabemos que tarde o pronto nos creeremos otras mentiras, otras ilusiones, otras falsas expectativas. Y tenemos la esperanza de que quizá mientras que nos dure el siguiente engaño podemos ser felices. Cuando te sientes muerto, sólo te queda renacer. Lo que pasa es que a veces eso es mucho más duro que verte morir.
     
    Yo tengo muy claro que la próxima vez que muera, me voy a reir mucho más. Aunque todos sepamos que es reir por no llorar. 
     
     
    ADIOS 2006
    December 04

    Dia especial


    - Hoy es un día especial.
     
    Se lo dijo a sí mismo. Cuando levantó la cabeza, al salir del portal, vio una extraña ave tropical, volando con las palomas. La curiosidad por aquel extraño pajarraco suspendió su optimismo. Miró su reloj, de nuevo se hacía tarde. Debía concentrarse, necesitaba tener la cabeza totalmente en su sitio en este día. Pero...¿que demonios sería aquel extraño pajarraco? ¿que hacía en su barrio, con las palomas del lugar? ¿por que volaba entre aquellas gentes precisamente hoy?
     
    Sembrada la duda en su cabeza, comenzó a caminar. Encendió un cigarro mientras repasaba su rutina vital. Reunión a las 12, comida con los jefes en la oficina central. Junta a las 17, presentación del proyecto a las 17:30, ascenso a las 18. Ascenso a las 18!! Taxi!!
    De camino al aeropuerto, le dominó la memoria. De pronto, le entró la añoranza del que se va por fin y por siempre de casa. Creyó volver a ver panaderías en locales que ahora eran supermercados chinos. Recordó el graffiti que adornaba aquel muro, ahora convertido en bloque de pisos. Y el taxista habló.
     
    - ¡Ostia! ¡un ave fénix! - y frenó bruscamente.  Un astra se empotró detrás. No llevaba cinturón, así que se golpeó con la cabeza en el salpicadero. El taxista se puso echó una furia y bajó del coche. Un macarra se bajó del otro y nuestro tipo tenía un fuerte golpe en el pómulo. También  bajó del coche.
     
    Observó la discusión entre el taxista y el muchacho mientras que comprobaba los daños. No sangraba, pero tenía un fuerte dolor. El pajarraco aquel le estaba mirando, quieto, en mitad de aquel cruce. Era hora punta, pero no pasaban muchos coches por allí. De pronto alzó el vuelo, sin dejar de mirarle. Hasta que se giró y tomó dirección norte.
     
    El avión salía a las 10. Eran las 8:20. Aquel día estaba destinado a ser un punto de inflexión en su vida. Cambiaba de ciudad, de trabajo, de sueldo, de casa, de coche, de rutina. Y apareció aquel estúpido pájaro.
     
    Fue tras él. El taxista tardó aún algunos minutos en advertir que su cliente se había dado a la fuga. Por que nuestro hombre comenzó a andar. Decidido, con la mirada clavada en aquel estúpido pajarraco y una mala ostia creciente. Dispuesto a atraparlo y arrancarle todas y cada una de sus putas plumas. Degollarlo con sus propias manos. Tal era su rabia.
     
    El pájaro volaba, pero no dejaba que le perdieran el rastro. Salió de las calles asfaltadas y se dirigió a los campos. Ya eran las 9, pero nuestro tipo seguía incansable, estúpidamente cegado en su afán de seguir hasta capturar y masacrar a aquel pajarraco. Se sorprendía a sí mismo al estar cometiendo tal gilipollez. Aquella era la oportunidad de su vida. Entonces paró. Miró el reloj. Pensó por un segundo que aún estaba a tiempo de rectificar, de llamar a un taxi. Entonces el pájaro fue hacia él otra vez. Descendió muy rápido, directo hacia nuestro hombre. Se cruzaron las miradas de ambos seres, desafiantes ambos. El hombre lanzó un puñetazo, pero con una agilidad felina, el pájaro lo esquivo. Pasó volando por alrededor  de su cintura y se volvió a elevar.
     
    Y por fin lo entendió. Siguió al pájaro, tranquilo y convencido de que estaba allí única y exclusivamente para condenarle a seguir en esta ciudad. El pájaro se adentro hasta un páramo, que comenzó a resultarle familiar. Se posó en uno de los solitarios arboles. No podía creerlo. Aquel solitario arbol era...
     
    Sacó su PDA. Miró la fecha del día. La sabía perfectamente, pero no había recordado un detalle.  Recordó cuando de casi niños se prometieron volver aquí todos los años. De volver a quererse como se habían querido aquel día. Los primeros años lo cumplieron. Después, ya sin ser pareja, fueron volviendo de tanto en tanto. Hacía demasiados años que no sabía nada de ella. Y un águila asomó en la lejanía....El pájaro en ningún momento se mostró agresivo. Con pose noble, se sabía mensajero de alguien. Miró entonces la corteza del árbol y leyó allí su nombre. Estaba dentro de un corazón, junto al nombre de ella. Y la fecha de un día con la misma fecha que el de hoy.
     
    Vio una triste figura caminar hacia el árbol. Era ella, pero carcomida por la heroína. Iba allí a cerrar su agujero, en aquel lugar. Él no podía creerlo. Perdonó a aquel pajarraco. Ahora sabía por que tenía que quedarse aquí. Tenía que rescatarla.
     
    Ella se mostró igual de sorprendida, pero le aguantó la mirada intentando aparentar indiferencia. Dispuso lo necesario, el calcetín, la jeringa, el mechero. Él estaba blanco, por fuera y por dentro. Ella cogió la jeringa y se sorprendió al romperla. ¿Lo había hecho conscientemente? Reaccionó y comenzó a destrozarla con furia. Lloró, se arrancó el calcetín, mando a la mierda la cuchara, y tiró bien lejos la heroína. Siguió llorando mientras golpeaba al árbol..
     
    El, entonces, reaccionó. Se acercó a ella. La abrazó. En su hombro sintió las lagrimas, en las costillas su rabia. El también lloró. Se calmaron. Se miraron, ella se tranquilizó.

    El habló.
     
    - Hoy es un día especial
    November 19

    Al borde del abismo

     
    De pronto, ante mí, apareció una selva de miedo. Un jardín de temores salvajes. Rostros asustados, lejanos pero definidos, irradiaban miradas angustiadas y ansiosas. Una niña no pudo reprimir el llanto. Una corriente de aire gélido me iba devolviendo, poco a poco, el calor de mi conciencia. Tenía a mis pies una cosecha de pánico envasada en cientos de cuerpos humanos. Supe quien era yo, al fin, y me prometí no dejar de saberlo nunca.
     
    La multitud murmuraba y miraba hacia arriba. Me hizo gracia imaginarme las tortícolis que se estaban fraguando en aquella avenida. Debían de ser ya miles los que estaban allí reunidos. No lograba escuchar que decían, pero hubiera apostado que hablaban en una lengua extraña. Comenzó a intrigarme que hacían, por que estaban allí, tan asustados, mirandome.
     
    Supe donde estaba, por fin. No recordaba cómo había llegado hasta aquí. Ni cuando había comenzado aquel extraño show. Vi sirenas de bomberos, una ambulancia y coches de policía. También una unidad móvil de televisión. Desde mi posición toda la ciudad parecía una maqueta de micromachines. Alguien entró en la azotea. Gire la cabeza y la ví. Si la primera impresión es lo que cuenta, yo pensé: está buena.
     
    Dijo muchas palabras pero ella sabía que no estaba escuchando. Encendí un cigarro. Ella aparentaba mantener la calma. Pero yo sabía que el único en unas manzanas a la redonda que realmente estaba tranquilo era yo. Yo la miraba impasible. Su tono de voz era cálido y amable, pero yo seguía sin retener las palabras. No me interesaban.
     
    Se iba acercando a mí. Poco a poco. Ella pensaba que no me daba cuenta, pero me di cuenta y le sonreí. Le ofrecí un cigarro. Se que le rompí todos sus absurdos esquemas de protocolos psicológicos. Pero me lo acepto. No conseguía encendérselo, así que le ofrecí mi ayuda. Me levanté y me agache para hacer cueva con la pared. Los murmullos allá abajo se transformaron en un tenso silencio. Le dije si se quería sentar a mi lado. Hablé, y al hablar volví a saber lo que significaban las palabras.
     
    - Es peligroso - Ahora su voz no era cálida. Realmente estaba nerviosa.
    -Sí, la verdad es que el tabaco es una mierda.
     
    Me preguntó si es que no conocía el miedo, si no era consciente de los riesgos que corría sentado allí. Yo le mentí y le dije que sí. Respiró. Se llevo el cigarro a la boca e inhalo profundamente. Después me pregunto cosas de mi vida que ni yo recordaba.
     
    - ¿No quieres a nadie? ¿No tienes nadie que te importe y al que sepas que esto le puede destrozar la vida?
     
    Ahora le temblaban las manos e incluso se le quebró un poco la voz. Ella sabía que según su estúpido protocolo la acababa de cagar al soltar aquella frase. Sin embargo, su intuición le respaldaba. Pero seguía sin sentarse a mi lado. Pensé que en realidad no existe preparación suficiente para su trabajo. Tiene que ser duro compartir los últimos momentos de un suicida.
     
    No se cuanto tiempo transcurrió, pero nadando en el silencio pensé en su pregunta. Por un momento se me pasó por la cabeza el desmontar la farsa y explicarle que yo no tenía ninguna intención de suicidarme. Que no sabía cómo había llegado hasta allí, pero que jamás me arrojaría desde una cornisa al asfalto. Es que tiene que doler una barbaridad. No lo hice.
     
    Pensé en su pregunta. Pensé en lo estúpido de aquel espectáculo. Pero lo necesario que era que tuviera un final feliz. Miré a aquella niña que había sentido llorar. Ella realmente creía que yo estaba ante un abismo. Esperaban un desenlace. Sentían la incertidumbre. La posibilidad de ser testigos de una catástrofe. Todo era como muy cinematográfico, pero claro, para mí estaba cantado que el final iba a ser feliz. Volví a mirar a aquella muchacha que compartía conmigo azotea. Pensé en lo duro de su trabajo. La miré y la admiré. Me fijé por fin en sus ojos, azules como el mar.
     
    - Haces muy bien tu trabajo,... ¿a que hora sales de currar? - se lo dije con mi mejor sonrisa
    - ¿Cómo..? - ...pero se le escapó una risa nerviosa.
    - Si.. esto... es una mala forma de conocerse está. Pero he pensado que te mereces que te invite a una cerveza, por lo bien que haces tu trabajo. - Y salté a la terraza. Bajo en la calle se tuvo que escuchar una sonora ovación. Seguro que las manos que estaban unidas se hicieron apretones cómplices. Seguro que se abrazaron bomberos y curiosos. Arriba solo llegaron los ecos. Me sentí como el actor que termina su función en el teatro. Incluso pensé en volver a subir a la cornisa y saludar doblando el espinazo. Pero lo hice al otro lado del telón, entre bastidores, ella seguía allí. Ahora una gran sonrisa adornaba su tierno rostro.
    - ¿Y bien? -arqueó una ceja, como pidiendo una explicación por aquel gesto dramático.
    - Esto... se me ha olvidado decirte que la condición para no tirarme era que me dejaras cenar también contigo...
     
    Entonces vino y me abrazó. Se que fué consciente de que todo aquello había sido un curioso malentendido. Pero supo que lo que ella había sentido, esa incertidumbre, era real. Esa emotividad, ese torbellino emocional, esa explosión de adrenalina, habían existido. Y supo también que mis elogios eran sinceros. Que la había visto trabajar. Y que le había admirado de verdad.
     
    Meses después éramos buenos amigos. Y un día me preguntó por fin por todo esto. Ella pensaba que yo lo fingí por alguna estúpida razón. Mi hipotésis es que necesitaba ver mucho miedo junto. Y de manera inconsciente lo llamé. Pero la pura verdad es que no lo recuerdo. Mi mala memoria siempre me trae buena suerte.
     
     
     
    Tomas
     
     
    November 13

    Estrella fugaz

    Al principio de la noche vi una estrella fugaz. Creo que solo la vi yo, pero quizá la viéramos los dos. No pedí ningún deseo. Después deseé haberlo hecho. Alguien debió pedirlo por mi. Quién me iba a decir que unas horas después se haría realidad.
     
    Una mirada, no me atrevo a decir un rostro. Era la primera mirada que encontraba en mucho tiempo. No recordaba la última vez que me hablaron unos ojos. Hablamos. Nos sonreímos. Incluso sentí tu mejilla contra la mía. ¿Cómo quieres que te explique que quise que fueras mía para siempre si ni yo mismo lo entiendo? Luego te perdiste, o me perdí, o quizá los dos nos perdimos en la noche. Pero nos encontramos. O quizá te busqué. Yo estuve torpe. No fue el alcohol lo que me emborrachó. Tenía claro lo que quería decirte, pero te dije otra cosa. Aun así no me creíste. Al menos eso dijo tu voz. Se que tus ojos decían otra cosa.
     
    Fue como un shock. Pero me dijiste que ya amabas. Y que eras amada. Alguien te esperaba al otro lado de la noche. Me aparté de ti. Quizá creíste que lo hice por que ya no iba a encontrar lo que buscaba. Fui cobarde, ya ves. ¿Cómo explicarte que no olvido tu mirada? ¿Cómo podría haberte explicado que ya sabía que no la iba a olvidar? ¿Cómo aclararte que ya había encontrado lo que durante tanto tiempo había buscado? Solo fue valiente mi mirada. Mi cuerpo huyó. Por que la mirada es la última palabra.
     
    Te vi irte. Intenté recomponerme. Las estrellas fugaces son eso, fugaces. Cómo explicar lo roto que me dejaste. No lo entenderías. O quizá sí. El caso es que yo no lo entiendo, pero es que intentó entenderlo y me desesperó por que no logro hacerlo. Tengo tanto miedo y hace tanto que me perdí, que mi cabeza me invita a olvidarte. El corazón me pide salir corriendo detrás tuya, perseguir una estrella fugaz.
    Parece un cuento. Y quizá lo sea. Quizá no vuelva a verte. He confiado en el destino otras veces, pero creo que ya ni él se acuerda de mí. Creo que tendré que buscarte por mi mismo, y quizá tu mirada ya no me diga nada. Imagino que es idiota pensar que tu también te estas preguntando quién se esconde detrás de esos ojos que te miraron. Pero me gusta imaginar. Imagino que aparezco en tus sueños alguna noche, que tienes intriga por saber realmente quien soy. Solo nos conocemos de vernos.
     
    Incluso estas frases tan vulgares, escritas para convertirte en cuento y sacar tu mirada de donde se coló, me traicionan. Me traicionan por que con ellas no puedo dibujarte, no puedo dejarte congelada para siempre en estas líneas. Tu mirada estaba viva. Quizá reúna valor para llamarte corriendo el riesgo de parecer tremendamente idiota. Pero como explicarte que necesito conocerte...
     
    Pasarán los días. Me ire demostrando lo absurdo de estas angustias. Te irás diluyendo en mi vida cotidiana, y quizá en unas semanas ya ni siquiera recuerde tu nombre. Pero es en estos ratos de soledad cuando duele. Duele pensar que tu mirada fue la cola de una estrella fugaz que jamás volverá a pasar. Tendré que salir corriendo tras ella.
    October 17

    Tormenta de alta mar

     
    Sucede que a veces las cosas se precipitan. De golpe se desata un torbellino en tu vida y de una casualidad pequeña surge una cascada de acontecimientos. Y tú, como conductor ebrio, andas dando volantazos. Cambiando sentimientos, ilusiones, desengaños, en cuestión de horas. Porque de pronto todo pasa muy rápido. Es como si algún duendecillo cabrón te hubiera querido meter en una situación límite.
     
    Y las decisiones comienzan a ser importantes. Pero todo es tan inestable... Sucede que cada amanecer trae unos vientos. Y cada noche una nueva marea alta. Cada cambio de luna tu futuro se transforma. Y te visitan sensaciones extremas; euforias, depresiones, desencantos, esperanzas. Sientes ser un galeón mecido por las olas de una tormenta en la alta mar.
     
    Aun así, estos días no se pierde el control. Quizá si se tengan descuidos, pero un descuido es una decisión que la vida toma por tí. Siempre somos nosotros los que llevamos el timón. Y quizá en este vértigo de sabernos responsables de nuestra dirección esté la gracia. Porque nosotros seremos los que marquemos el rumbo, hacia el este, hacia el norte o hacia el sur. Seremos los responsables de que no se hunda nuestro galeón, para que cuando acabe la tormenta, las gaviotas nos indiquen donde desembarcar.
     
    Pero ocurre que en las tormentas hay factores imprevistos. Sucede que la lluvia nos desorienta. Que las nubes y los rayos oscurecen las estrellas, y el norte pasa a ser una intuición. Es entonces cuando, agobiados por la tormenta, tenemos que escuchar al viento. El viento tiene que llevarnos. Debemos confiar en él. Es él quien impulsa nuestras velas, él que nos tiene que sacar de aquí. Ya decidiremos más adelante, según donde nos lleve, si queremos ser piratas de costa o de alta mar. Si queremos ir al norte o si preferimos desembarcar en el sur.
     
    Cuando el viento nos saque de la tormenta, podremos estudiar el rumbo. A veces las tormentas nos hacen dar rodeos. Pero ya llegará una nueva calma, ya cambiará el viento. Volverán las noches claras en las que veamos perfectas las estrellas. Volverán  los amaneceres a señalarnos el este. Las aguas estaran tranquilas, los ríos volverán a sus cauces. Y nosotros añoraremos el vértigo de no saber hacia donde orientarse. La sensación de que la tormenta puede traer un mal irreparable. De que nos puede llevar a mares muy alejados de los que pretendíamos llegar cuando emprendimos el viaje.
     
    Tomás
     
      
    September 22

    Busco palabra bonita

    He estado buscando las palabras mas bonitas del mundo, para regalartelas. He mirado en viejos libros, en nuevos poemas. He mirado debajo de las camas y también encima de la hierba. He buscado en las estrellas de la noche, en las farolas que se apagan en la mañana. He recorrido miles de pastelerías y millones de huertos de manzanas. Y sigo sin encontrarlas.
     
    He escuchado nuevos cuentos y cantado viejas canciones. He abierto muchas puertas y he cerrado todas las murallas. He plantado cientos de flores y me he sentado en todas las ramas. He saltado cualquier valla y he secado alguna tormenta. He buceado en arrecifes de colores, he volado hasta ver lejos los planetas. Pero aun así no encontre esas palabras, las más bellas, para regalártelas.
     
    He ido a ver atardeceres en la playa, amaneceres en la montaña. He visitado monumentos, he construido un castillo de ilusiones. He mirado en diccionarios y es testigo mi calendario que llevo tiempo buscando. Y me siento impotente. No encuentro palabras mas bonitas que las que se escapan de tu boca. Las que regalas al mundo con tu acento de tierra moruna. Claro. Aunque no las entienda, aunque me cueste decodificarlas. Las palabras más bonitas son las que guian tu mirada. Y esas no puedo regalartelas, eres tu la que has de administrarlas. Por eso espero que me dejes admirarlas. Que tanto tiempo buscandolas me concedan el derecho de escucharlas. Y si te sientes generosa, no dudes en regalarmelas. Las guardaré en el hueco que quedó cuando vendí mi alma.
    Tomas